A petición de la Comisión
Europea, el Grupo Especial sobre la Seguridad de Uso de Materiales
en Contacto con los Alimentos, Enzimas, Aromas y Coadyuvantes de
Elaboración y la Seguridad de los Procesos (CEF) ha emitido
un dictamen científico sobre la seguridad química de
la irradiación de alimentos, teniendo en cuenta los
últimos datos científicos disponibles.
La irradiación (rayos gamma, electrones o rayos X) se aplica
en los alimentos para mejorar la seguridad alimentaria y la
eliminación o reducción de las plagas que son nocivos
para los vegetales o productos vegetales. Como la radiación
ionizante pasa a través de los alimentos, se crea un rastro
de transformaciones químicas por los efectos de la
radiólisis primaria y secundaria.
Los principales productos radiolíticos que podemos encontrar
después de irradiar un alimento son algunos hidrocarburos y
2-alquilciclobutanoles producidos a partir de los ácidos
grasos, y algunos óxidos de colesterol y furanos. La
mayoría de estas sustancias también se forman en los
alimentos que han sido sometidos a otros tratamientos y, por lo
tanto, no se forman exclusivamente por radiación. Por otra
parte, las cantidades en que se producen en los alimentos
irradiados no son significativamente mayores como, por ejemplo, las
que se forman en los alimentos tratados por calor.
Desde el último dictamen del SCF de 2003, se han publicado
diversos estudios de genotoxicidad in vitro de alimentos
irradiados. Los datos disponibles indican que al menos algún
2-alquilcicloobutanol puede provocar daños en el ADN in
vitro. En los estudios de genotoxicidad in vivo, se considera poco
probable un riesgo genotóxico en humanos.
Las nuevas publicaciones sobre los efectos biológicos de la
irradiación en los alimentos da apoyo a las clases de
alimentos y las dosis de radiación especificada en el
dictamen anterior del SCF de 2003.
Solo se han encontrado efectos nocivos sobre la salud en unos
estudios en donde se detectan problemas neurológicos solo en
gatos, que han sido alimentados principalmente o exclusivamente con
piensos altamente irradiados. No obstante, ni las causas ni el
mecanismo que podría explicar el desarrollo de los problemas
neurológicos observados quedan claros en estos estudios. En
cualquier caso, se tiene que seguir investigando para evaluar la
importancia de estos estudios para la salud humana.
Actualmente en Europa, solo se irradia una cantidad muy reducida de
alimentos.