Estas sustancias reciben el nombre de
disruptores endocrinos en español,
interferents
endocrins en catalán,
perturbateurs
endocriniens en francés y
endocrine disruptors
en inglés.
La Organización Mundial de la Salud ha establecido una
definición de
disruptor endocrino como
aquélla sustancia exógena o mezcla que altera la
función del sistema endocrino y, por lo tanto, causa efectos
adversos sobre la salud en un organismo intacto, o en su progenie,
o en la población (OMS / IPCS, 2002).
Los disruptores endocrinos interfieren en la función
endocrina de tres maneras posibles:
- Imitando la acción de una hormona natural, como la
testosterona, y de esta manera poniendo en marcha reacciones
químicas similares en el cuerpo.
- Bloqueando los receptores hormonales de las células e
impidiendo la acción normal de las hormonas.
- Influyendo sobre la síntesis, el transporte, el
metabolismo y la excreción de hormonas y, por lo tanto,
alterando la concentración natural de hormonas.
A través de los alimentos ingerimos sustancias con efecto
hormonal, como la testosterona que se encuentra de forma natural en
la carne o las flavonas que contiene la soja. Estas sustancias
presentes en los alimentos no se acumulan y son rápidamente
metabolizadas por el organismo humano y no causan efectos
adversos.
Clasificación
Los disruptores endocrinos no son un grupo uniforme de sustancias.
Según el origen de la contaminación en el alimento,
los podemos clasificar en cuatro grupos:
- Contaminantes naturales: micoestrógenos, como la
zearalenona, elaborados por hongos del género
Fusarium que contaminan los alimentos.
- Contaminantes ambientales: PCB, dioxinas, benzopireno,
componentes de productos domésticos ordinarios y metales
pesados (Pb, Cd, Hg).
- Contaminantes de proceso: bisfenol A, ftalatos.
- Residuos de la producción agrícola: productos
fitosanitarios.
Más información