
Son
parásitos del ser humano y se caracterizan para
presentar, en algún momento de su ciclo evolutivo, formas
de resistencia (quistes) que facilitan su difusión y
pervivencia.
Contaminan los
alimentos mediante la manipulación directa de personas
portadoras o mediante aguas contaminadas con restos fecales. Los
alimentos implicados son, por lo tanto, los vegetales y los que
experimentan manipulaciones complejas y posteriormente no son
tratados térmicamente (ensaladas). También son frecuentes
los brotes de transmisión hídrica por ingestión de
agua contaminada con quistes o actividades en aguas recreativas
(piscinas, lagos).