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El año 2006 entró en vigor la
ley que regula la venta y el consumo de tabaco. Gracias a esta ley, muchos
fumadores indecisos han probado de dejar de fumar y una gran parte lo ha
conseguido. De hecho, según las estadísticas, aproximadamente el 80% de los
fumadores quieren dejarlo. Unos ya lo han intentado alguna vez y otros
todavía no se atreven a dar el primer paso. ¿Os animáis?
Dejar de fumar no es fácil, pero cada día mucha gente lo hace y, por lo
tanto, es posible conseguirlo. Lo más importante es estar muy motivado y
buscar apoyo y ayuda, tanto de los familiares o amigos, como de
profesionales sanitarios. Estos profesionales son quienes mejor conocen los
consejos y los medios más adecuados para ayudar a dejar de fumar. Muchas
veces será necesaria una ayuda farmacológica para poder superar mejor el
síndrome de abstinencia (chicles, parches u otros fármacos).
Los riesgos y los beneficios
Debéis de saber que no existe ningún nivel de consumo ni ningún tipo de
tabaco que sea seguro. Siempre que se fuma un cigarrillo se absorben
substancias tóxicas e irritantes y el riesgo del tabaco sobre la salud es
mayor a medida que aumenta el número de pitillos consumidos y el tiempo que
hace que se fuma.
Responsable del 40% de las muertes
El tabaco es responsable del 40% de las muertes entre los 35 y 70 años y
puede afectar prácticamente todas las partes del cuerpo. Además del riesgo
de sufrir determinados cánceres (pulmón, laringe, faringe, esófago, útero,
vejiga urinaria, entre otras) y enfermedades cardiovasculares y
respiratorias, el consumo de tabaco puede producir otras alteraciones que
afectan nuestra calidad de vida: pérdida de cabello, aparición de cataratas,
alteraciones y pérdidas dentales, riesgo elevado de osteoporosis, problemas
de infertilidad, envejecimiento de la piel y riesgo elevado de abortos
espontáneos, entre otras.
El hecho de dejar de fumar comporta unos beneficios tanto para el propio
individuo como para las personas de su entorno. Algunos de estos beneficios
ya se pueden notar inmediatamente, como la mejora de la expectoración
bronquial, la mejor tolerancia al ejercicio físico, la mejora del gusto y
del olfato y del aspecto de la piel. Un año después de dejar de fumar el
riesgo de infarto se reduce al 50%, diez años después se reduce a la mitad
el riesgo de cáncer de pulmón, y a los 15 años los riesgo de enfermedades
cerebrovasculares se aproxima al de las personas que nunca han fumado.
Después de dejar el tabaco, el fumador redescubre la libertad en relación a
la nicotina (es el final de una esclavitud) y, en definitiva, el placer de
una mejor calidad de vida. Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar,
pese a que los beneficios sobre la salud son más grandes cuanto antes se
deje de fumar.
Algunos consejos
Los días antes de dejarlo, compre los paquetes de uno en uno, no se pase de
la cantidad fijada al día y no apure los cigarrillos. Fume el primer pitillo
después de desayunar e intente conocer las situaciones por las que fuma e
intente afrontarlas. Calcule el dinero que se ahorrará dejándolo y piense
qué podrá comprar con el dinero ahorrado. El día antes de dejarlo retire los
ceniceros, los mecheros y todos los objetos relacionados con el tabaco.
También le ayudará crear un ambiente limpio y fresco en su entorno lavar el
coche, las cortinas...
Los primeros días después de dejar de fumar son los más difíciles. Le
ayudará cuidar su alimentación y pensar en el día a día (“hoy no fumaré;
mañana será otro día”). Beba muchos líquidos y haga ejercicio. Aprenda a
relajarse, evite las situaciones conflictivas y disfrute de las mejoras que
ya ha empezado a experimentar.
Después de dejarlo, no debe fumar ningún pitillo, ni una calada. Pero si ya
lo ha hecho, piense en las causas y busque una forma de evitarlas. Fíjese en
quienes no fuman y compárelos con quienes lo hacen. Dése recompensas por
mantenerse sin fumar.
Si, a pesar de todo, vuelve a fumar, piense que las recaídas no se deben ver
como un fracaso, sino que forman parte del proceso normal de dejar de fumar.
Los errores le deben servir de experiencia para la próxima vez que intente
dejar de fumar.
Irma Casas
Médico de la Unidad de Medicina Preventiva
Hospital Germans Trias
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