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Como
cada año, con la llegada del otoño vuelve a llegar la gripe, una enfermedad
respiratoria aguda producida por el virus influenza que aparece cuando llega
el frío. Su periodo de incubación es de unos dos días. La enfermedad se
manifiesta de forma brusca, con fiebre, malestar general, dolores
musculares, tos seca y dolor de cabeza.
Síntomas
Los síntomas de la gripe duran entre dos y siete días, excepto la tos, que
puede durar algo más. Estos síntomas se pueden acortar o atenuar con
antitérmicos y analgésicos, pero nunca, excepto si hay complicaciones, se
deben tomar antibióticos, porque son inútiles para tratar la gripe y pueden
comportar un riesgo si se utilizan de forma incontrolada.
Sólo la mitad de las personas infectadas con el virus de la gripe
desarrollan los síntomas clásicos de la enfermedad y en los niños el cuadro
gripal puede ser indistinguible del producido por otros virus respiratorios.
La gripe se contagia rápidamente y se manifiesta en forma de epidemias. Cada
año, entre el 10% y el 20% de la población enferma de gripe. Esta elevada
morbilidad tiene un fuerte impacto en el sistema sanitario, porque es el
motivo de muchas consultas médicas durante el invierno. También tiene
consecuencias económicas, porque la gripe es la causa de la pérdida de días
y en algunos casos semanas de trabajo.
Aunque la gripe acostumbra a ser una enfermedad banal, en determinadas
personas como las de edad avanzada y las que tienen enfermedades crónicas se
puede presentar con una mayor gravedad y es frecuente que se presenten
complicaciones. Por esto, los ingresos hospitalarios derivados de la gripe
también se concentran en estos grupos de riesgo.
El virus de la gripe pasa fácilmente de persona a persona, por vía
respiratoria, al toser o estornudar. Se puede transmitir desde un día antes
de tener el síntomas hasta los cinco o siete días después de haberlos
iniciado.
La vacuna, la mejor prevención
Por suerte, la gripe y sus consecuencias se pueden prevenir. La forma de
hacerlo es vacunándose. Es aconsejable que se vacunen en sus centros de
atención primaria los colectivos que tienen más riesgo de sufrir
complicaciones: la población de más de 60 años y las personas con asma o con
enfermedades respiratorias crónicas o del corazón, y también los enfermos
inmunodeprimidos. También es recomendable que se vacunen aquellas personas
que están en contacto con estos colectivos de riesgo, para evitar el
contagio, como por ejemplo los trabajadores de la salud o aquellos que
prestan servicios a la comunidad, y las mujeres embarazadas a partir del
segundo trimestre.
Debido a que la estructura interna del virus de la gripe varía de un año al
otro, la vacuna cambia cada año, según las recomendaciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde el Departamento de Salud,
según las recomendaciones establecidas por la OMS, cada otoño se lleva a
cabo en todo el territorio de Catalunya la campaña de vacunación antigripal.
Es recomendable que toda la población de riesgo se vacune entre el 1 de
octubre y el 30 de noviembre, de forma que cuando llegue la gripe ya esté
inmunizada. La vacuna se administra habitualmente por vía intramuscular, no
hace daño y raramente presenta reacciones locales. Tampoco puede contagiar
la gripe, puesto que no contiene virus vivos. Sin embardo, hace falta tener
en cuenta que la vacuna sólo protege de la gripe y no de los resfriados o de
otras infecciones respiratorias víricas.
Irma Casas
Médico especialista de Medicina Preventiva
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