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Cada vez hay más alergias. Es
una frase que oímos con frecuencia en el trabajo, en las tiendas, en las
escuelas. Todos conocemos personas próximas que sufren alergias y parece que
este número va creciendo progresivamente. ¿Es esto verdad? Pues parece que
sí. Si bien se cierto que actualmente nos preocupamos más por nuestra salud
y nos damos más cuenta de síntomas que no habrían preocupado a nuestros
abuelos, también es cierto que el número de personas que sufren enfermedades
alérgicas ha aumentado progresivamente durante las últimas décadas. Los
eczemas de los niños, los episodios de picor, estornudos y congestión en la
nariz o en los ojos que parecen resfriados que no se acaban de curar, las
crisis de ahogo y pitos en el pecho, las erupciones en la piel al comer
alimentos y las reacciones alérgicas con medicamentos son cada vez más
habituales, tanto en niños como en adultos.
Los médicos, los epidemiólogos y los responsables de la política sanitaria
de los países desarrollados llevan años tratando de averiguar por qué se ha
producido este aumento. Sin embargo, hay una cosa que parece clara: es en el
países más ricos, con un estilo de vida occidental y con más garantías
sanitarias donde está aumentado más la proporción de alérgicos, mientras que
esto no pasa a los países en vías de desarrollo. Y, concretamente, parece
que el aumento más elevado de alergias se da en las grandes ciudades.
Varios factores
En el intento de encontrar una causa, se ha hablado de varios factores como
la polución industrial, el exceso de aditivos alimentarios, las campañas de
vacunación o incluso el cambio climático, pero ninguna de estas
circunstancias puede explicar de forma concluyente el aumento de las
enfermedades alérgicas en los países desarrollados. Los estudios
epidemiológicos están comprobando que el crecimiento de las alergias y
particularmente del asma y la rinitis alérgica es más evidente en los países
angloparlantes, como Gran Bretaña, los Estados Unidos o Australia, donde las
enfermedades alérgicas pueden llegar a afectar una tercera parte de la
población, especialmente los jóvenes, mientras que la frecuencia es
aproximadamente del 20% en los países mediterráneos.
Reacciones alérgicas graves
Pero también el tipo de alergias está cambiando. Aumenta el número de
pólenes que producen alergia y también la duración de los síntomas. En
nuestra ciudad y, de hecho, en todo el área mediterránea hierbas como la
parietaria y árboles como los cipreses o los plátanos, además de las
gramíneas, se encargan de mantener niveles de polen en el ambiente durante
la mayor parte del año, mientras que a las alergias a los ácaros del polvo
doméstico se suman cada vez más las producidas por animales domésticos. En
las guarderías y escuelas se encuentran cada día más niños alérgicos a leche
de vaca y a los huevos pero también acuden a las consultas de alergia
adultos que, habiendo comido toda la vida cualquiera tipo de alimento sin
problemas, empiezan a sufrir síntomas alérgicos de toda clase (urticarias,
dolores abdominales o reacciones generales más graves) comiendo alimentos
tan sanos y poco elaborados como frutas, frutos secos o marisco. Incluso los
parásitos de los pescados, como el conocido anisakis pueden producir
reacciones alérgicas graves si se come pescado fresco que no esté bien
cocinado.
Teoría higienista
Por lo tanto, parece que la explicación de todo debe ser compleja. Desde
hace unos años ha tomado fuerza la llamada “teoría *higienista” que se basa
en el concepto de que las buenas condiciones sanitarias y la carencia de
contacto continuado con determinados microbios durante la primera infancia
en los países desarrollados provoca que el sistema inmunitario altere su
lucha por sobrevivir a las infecciones y evolucione atacando las proteínas
ambientales con las que el hombre siempre había convivido. La predisposición
genética, las partículas de polución ambiental y los cambios defensivos
frente al mundo vegetal (alimentos, pólenes) para enfrentarse a plagas y
pesticidas hace el resto. Las enfermedades alérgicas podrían ser un peaje
más a pagar a la rápida y alegre autopista de la civilización occidental.
Pilar García-Ortega
Al·lergòloga
Hospital Universitari Germans Trias i Pujol
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