

La perspectiva de crecimiento demográfico y de actividad económica, a pesar de una disminución progresiva de las dotaciones, junto con los posibles efectos del cambio climático, obligan a tomar medidas inaplazables para garantizar la suficiencia de un recurso tan elemental para la gente y para la actividad económica como es el agua.

Se realizarán las grandes actuaciones de garantía y mejora del suministro previstas en el Plan sectorial de abastecimiento de agua en Cataluña (PSAAC), que incorpora a la planificación hidrológica todas las actuaciones previstas en el ámbito de la generación de nuevos recursos de agua, como consecuencia de la modificación del Plan hidrológico nacional y de la incorporación de las infraestructuras que garanticen el abastecimiento urbano hasta el 2025. Estas nuevas infraestructuras aportarán 300 hm3/año adicionales el año 2012.

Se impulsará la renovación de las redes de distribución, mediante la elaboración de planes directores y la colaboración entre la Administración y las empresas de gestión del servicio en la realización de las inversiones necesarias, con el fin de garantizar la efectividad del suministro también a las poblaciones más pequeñas y alejadas de las principales redes de abastecimiento.

Se asegurará la calidad del agua de nuestros ríos y acuíferos a través del Programa de saneamiento de aguas residuales urbanas (PSARU 2005), que tiene como objeto definir todas las actuaciones destinadas a reducir la contaminación originada por el uso doméstico del agua, que permitan alcanzar los objetivos de calidad del agua en el contexto del Plan de saneamiento de Cataluña. El PSARU 2005 prevé la construcción, hasta el 2014, de 1.209 nuevas estaciones depuradoras de aguas residuales.

Se incrementarán las actuaciones previstas por el programa de ahorro y se potenciarán, con la condición que la prevención y la sensibilidad para el ahorro se tienen que incorporar a las pautas habituales de gestión del ciclo del agua, y no tan sólo en episodios de sequía. Desde 2003 acá, se ha alcanzado un 4% de ahorro en las redes de abastecimiento urbano, y hay que llegar al 8-10.

Se impulsará la reutilización del agua, a partir del Programa de reutilización de agua (PRAC), como instrumento que permite liberar una parte de las reservas de agua de primera calidad y así poder aportar más seguridad a la garantía de abastecimiento de los usos prioritarios. El PRAC prevé 135 actuaciones de producción de agua regenerada hasta el 2015, y llegar al objetivo del 22% de los caudales tratados a las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) públicas.

Se protegerán, mejorarán y regenerarán todas las masas de agua subterráneas y se garantizará un equilibrio correcto entre la extracción y la recarga, en el marco de un sistema coordinado de explotación de las aguas subterráneas y de las superficiales que impida la sobreexplotación de los acuíferos y el secado de las fuentes. También se evitará o limitará la entrada de contaminantes a los acuíferos y se recuperarán para los diversos usos los acuíferos contaminados. En este sentido, hay que remarcar el Programa de actuación en zonas vulnerables y las actuaciones que se puedan llevar a cabo mediante el consorcio GESFER.

Se implantará el Plan sectorial de caudales de mantenimiento, aprobado por el Gobierno, que tiene que permitir garantizar la sostenibilidad ambiental de los espacios fluviales a partir de un cambio en la explotación de nuestros ríos, y así asegurar la biodiversidad y la funcionalidad de los sistemas acuáticos catalanes, con la recuperación efectiva de la fauna y la flora de los ríos. También se dará prioridad a las infraestructuras (ampliación de la desalinizadora de la Tordera y de otra que sean necesarias) que tienen que permitir limitar y reducir los caudales actuales de trasvase del río Ter.

Se ejecutará el Plan para la protección integral del delta del Ebro, que prevé una inversión de 313,91 M€, dentro de la primera fase del Pacto, con actuaciones para la corrección de subsidiaciones y regresiones, mejora de la calidad de las aguas, mejora del hábitat físico de los ecosistemas, implantación de un modelo de interrelación entre las actividades humanas y los flujos del agua, implantación de redes de indicadores ambientales y para garantizar la función de corredores biológicos de las márgenes del río.