DECRETO
133/2009, de 1 de septiembre, por el que se otorga la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña al pueblo de México.
Setenta años después del inicio del exilio republicano, el Gobierno de Cataluña manifiesta su profundo agradecimiento y admiración al pueblo de México por la excepcional generosidad, valentía y fraternidad que hicieron posible la persistencia con dignidad de la nación catalana. La Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña reconoce los servicios extraordinarios prestados al país en los ámbitos político, social, económico, cultural o científico. El pueblo mexicano es merecedor integral de esta distinción, ya que su acogida al exilio republicano tuvo un impacto decisivo en cada una de estas áreas.
Con la represión franquista, la mera existencia de nuestro país se veía amenazada y, en estas circunstancias, muchos catalanes y catalanas se vieron forzados al exilio. La brutalidad fascista habría interrumpido irremediablemente el desarrollo de Cataluña si no hubiera sido por México, entonces presidido por el Sr. Lázaro Cárdenas del Río, que nos extendió una mano generosa en momentos de extrema adversidad.
La dignidad caracterizaba el exilio republicano en México. Mujeres y hombres que huían de la miseria .material, humana y de ideas- encontraron en México un espacio donde volver a ilusionarse por el futuro. El pueblo mexicano supo sumar y no dividir, alimentó sus ramas con la savia que llegaba a bordo del
Sinaia, el Ipanema o el Mexique. Desde entonces, miles de historias de vidas enlazarían para siempre los destinos de Cataluña y México.La fraternidad mexicana se evidenciaba, por ejemplo, en la concesión de la nacionalidad mexicana como protección sin límites a todos los exiliados en el mismo momento en que pisaban tierra mexicana. Es más, en 1940, con la llegada de las tropas nazis, el horror y la muerte volvían a amenazar a los refugiados en el Estado francés. Desde el Gobierno de México, país comprometido con la justicia también fuera de su territorio, el Gobierno francés recibió el anuncio de que los exiliados republicanos que se encontraban en Francia recibirían la protección de la bandera de México.
La generosidad de este pueblo permitió mucho más que una supervivencia al límite de los exiliados; México hizo posible la persistencia del patrimonio nacional y el refuerzo de la cultura catalana. La producción científica e intelectual del país continuó su curso, contando no sólo con la libertad de que gozaba en tierras mexicanas, sino también con el apoyo activo de este país.
El Colegio de México, punto neurálgico del pensamiento, todavía prolífico hoy, fue fundado por el Gobierno mexicano con la intención de ofrecer a las personas intelectuales republicanas un espacio de encuentro y continuidad de su pensamiento. Las universidades mexicanas más destacadas también incorporaron, con inmediatez y respeto, a las personas exiliadas republicanas en sus aulas.Las letras catalanas se vieron nutridas por revistas impulsadas por catalanes exiliados en México, entre ellas
Quaderns de l'exili, Full català, El poble català, Revista dels catalans d'Amèrica, Lletres y Catalunya. Grandes nombres de la literatura catalana, como Josep Carner, Agustí Bartra, Anna Murià, Avel·lí Artís-Gener Tísner y Pere Calders, se cuentan entre los que hicieron vivir a Cataluña desde México. De hecho, en los años cuarenta, México se convirtió en la capital de la edición de libros y revistas en catalán.Durante cuatro décadas, México mantuvo presente un referente democrático en el horizonte de Cataluña. En 1954, fue en la embajada republicana en México .único estado con valentía y congruencia suficiente como para reconocer al gobierno republicano- donde Josep Tarradellas fue nombrado presidente de la Generalidad en el exilio. En definitiva, se podría considerar que incluso la propia existencia nacional institucional de Cataluña sobrevivió al cobijo mexicano.
Se necesita un gran sentido de la justicia, respeto por los valores democráticos y, sobre todo, coraje, para comprometerse como lo hizo el pueblo mexicano con el exilio republicano, en un momento en el que la comunidad internacional, casi al unísono, iba en su contra. El calor del pueblo mexicano durante el exilio republicano merece el máximo reconocimiento institucional de Cataluña y el agradecimiento fraternal de un pueblo catalán que tiene memoria.
Por todo ello, y de conformidad con lo dispuesto en los artículos 5 y 7 del Decreto 315/2004, de 22 de junio, por el que se regula la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña, modificado por el Decreto 117/2009, de 28 de julio, y de acuerdo con el Gobierno,
Decreto:
Artículo único
Se otorga la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña al pueblo mexicano por la excepcional generosidad, valentía y fraternidad que demostró en la acogida del exilio republicano y por haber contribuido de manera decisiva al mantenimiento de la dignidad de la nación catalana.
Barcelona, 1 de septiembre de 2009
José Montilla i Aguilera
Presidente de la Generalidad de Cataluña
(09.244.046)