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Modernidad
Barcelona, capital de Cataluña

 
 
Mapa Barcelona aparece en todos los rankings mundiales de ciudades preferidas para visitar.”
Barcelona entró en la modernidad en el año 1992, cuando los Juegos Olímpicos pusieron la ciudad en el mapa del mundo y favorecieron la mayor transformación urbanística desde que se construyó el Ensanche de Cerdà. Barcelona se reveló como una ciudad de enorme vitalidad social y cultural, abierta al mundo y a todas las culturas. Barcelona está presente desde entonces en todos los rankings de ciudades preferidas para visitar y recibe cada año un número altísimo de turistas.

Barcelona se distingue por un núcleo antiguo con vestigios romanos y medievales, un Ensanche que es modelo de urbanismo y una corona de barrios que son el legado de los antiguos municipios que rodeaban el llano de Barcelona. La ciudad es una mezcla de todos estos elementos: la historia milenaria, la creatividad modernista y la personalidad de cada uno de los barrios, que no sólo se mantiene, sino que se refuerza año tras año.

La ciudad combina adecuadamente su importante patrimonio arquitectónico con obras firmadas por los arquitectos más reconocidos del momento: Norman Foster, Richard Meiers, Jean Nouvel, Arata Isozaki, Toyo Ito, Enric Miralles i Benedetta Tagliabue, Ricardo Bofill. Conserva la herencia de su pasado romano y tiene ocho edificios o lugares declarados patrimonio mundial por la UNESCO, todos ellos obra de genios del modernismo: la Sagrada Família, la casa Milà (la Pedrera), la casa Batlló, el palacio Güell, la casa Vicens y el Park Güell, creados por Antoni Gaudí; y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Palau de la Música, de Lluís Domènech i Montaner. A estos debe añadirse la cripta Güell, también de Gaudí, que se encuentra en las proximidades de la ciudad.

La oferta cultural, la personalidad urbana y la calidad de vida son factores que se repiten en las valoraciones sobre Barcelona, una ciudad que en el año 1992 recuperó gran parte de su fachada marítima, muy degradada hasta aquel momento, y que completó la regeneración de su costa a propósito del Fórum de las Culturas que tuvo lugar en 2004. Los Juegos Olímpicos fueron determinantes para poner al día las infraestructuras y completar el tejido urbano, especialmente en el frente marítimo, donde se construyó la Villa Olímpica, un modelo que pretendía seguir las pautas marcadas por Cerdà en el Ensanche, con la convivencia de viviendas, establecimientos comerciales y de ocio y áreas de negocios. Los cinturones de ronda contribuyeron a despejar el tráfico en la zona centro y permitieron emprender la "pacificación" de algunas calles que hasta entonces habían tenido el papel de vías rápidas. Se trataba de la culminación de un proceso que se había iniciado con la llegada de los ayuntamientos democráticos y que tuvo como inspirador al arquitecto Oriol Bohigas. El proyecto de "reconstrucción de Barcelona", como lo definió el mismo Bohigas, puso un énfasis especial en la mejora de los servicios y la calidad de vida de los barrios periféricos.

El impulso olímpico vino acompañado de un resurgir de la vitalidad cultural de una ciudad que tiene salas de audición de la categoría del Liceo y L'Auditori y medio centenar de museos, en los cuales puede verse el mayor número de obras de Pablo Picasso o Joan Miró o las mejores tallas y frescos del románico. Aunque también hay otros motivos que han contribuido a consolidar el nombre de Barcelona en el mundo, entre los cuales no debe olvidarse el del club de fútbol que lleva el nombre de la ciudad, el club que tiene más socios del mundo y millones de seguidores en todos los rincones del planeta.

El ambiente mediterráneo propicia una vida muy activa en la calle, gracias a la bondad de su clima durante la mayor parte del año y la amplia oferta de restauración y ocio. La ciudad acoge numerosos conciertos y es la cuna del Sónar, el festival de músicas avanzadas que atrae a jóvenes de todo el mundo y que ha sido exportado a otros países.

Como capital de Cataluña, Barcelona concentra las instituciones autonómicas y una gran actividad económica y comercial, con una conurbación industrial de gran pujanza.

Sabías que...

Ildefons Cerdà tuvo algo de visionario cuando proyectó el Ensanche a mediados de siglo XIX. Creó los chaflanes porque supo ver que las ciudades se llenarían de coches y que estas esquinas recortadas facilitarían la visibilidad en los cruces.

 
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