Barcelona, septiembre de 2010
Coincidiendo con la Diada Nacional de Catalunya, me dirijo de nuevo a todos los alcaldes y alcaldesas para invitaros a celebrar el Once de Septiembre por todas las villas y ciudades de nuestro país. La Diada es la expresión viva de un sentimiento colectivo de estimación hacia nuestra tierra y su gente, hacia la historia y las instituciones catalanas. Y es también una buena ocasión para compartir algunas reflexiones sobre el momento presente.
Este año la Fiesta Nacional tiene lugar en un contexto muy delicado, a raíz de la situación creada por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, y también porque la crisis económica ya hace mucho meses que dura y exigirá, aún, un gran esfuerzo de superación.
Soy muy consciente del malestar y la indignación que la sentencia sobre el Estatut ha provocado en buena parte de la sociedad catalana. Un sentimiento que se expresó de manera plural y con contundencia durante la manifestación del 10 de julio. Es bien cierto que la sentencia no ha invalidado el Estatuto ni mucho menos. El Estatuto está vigente y útil, por eso la hemos defendido y defenderemos con todas nuestras fuerzas. Pero el pronunciamiento del Tribunal Constitucional ha dañado el sentimiento de afecto de muchos miles de catalanes en relación con España y las instituciones del Estado. Esta es una situación nada positiva que debemos esforzarnos por superar.
Para ello debemos actuar con la máxima unidad y exigencia. Como Presidente he manifestado en varias ocasiones mi determinación a trabajar para hacer prevalecer las voluntades democráticas expresadas por el pueblo y por sus representantes legítimos, buscando los caminos para preservar el pacto político en el que se fundamenta el Estatuto, exigiendo su pleno cumplimiento, sin renunciar a nada.
Dentro de unas semanas la ciudadanía de Cataluña será llamada a las urnas para elegir a los diputados y diputadas de la IX Legislatura. Será el momento propicio para que cada formación política que concurra a las elecciones presente y defienda su proyecto político, social, económico y cultural para el futuro de nuestro país.
Entretanto, os pido que hagáis todo lo que esté a su alcance para que la celebración de la Diada Nacional de Catalunya de 2010 constituya, un año más, una demostración cívica, pacífica y exigente de nuestro talante y de nuestra irrenunciable voluntad de ser como pueblo.
Visca Catalunya!
José Montilla